La historia de Intel

A história da Intel

Intel inventó el mercado de memoria, luego lo abandonó; inventó el microprocesador casi por accidente; puso “Intel Inside” en cada oficina del planeta; y luego perdió —en secuencia— el móvil, Apple y el liderazgo en fabricación que la definía. Pocas empresas explican tanto de la historia de la computación. Esta es la trayectoria de Intel, desde los “ocho traidores” hasta la crisis existencial de los años 2020, con fechas sobre la mesa.

1968: los fundadores que ya eran leyenda

El 18 de julio de 1968, Robert Noyce (coinventor del circuito integrado) y Gordon Moore (autor de la Ley de Moore, formulada en 1965) dejaron Fairchild —empresa que ellos mismos habían creado al abandonar a William Shockley en 1957, en el episodio de los “ocho traidores”— para fundar la empresa que semanas después adoptaría el nombre Integrated Electronics — Intel (la constitución inicial fue como NM Electronics). El empleado número 3 era un inmigrante húngaro llamado Andy Grove, que se convertiría en el directivo más influyente del Valle del Silicio.

1971: el microprocesador nace de una calculadora

Intel empezó vendiendo memoria (la SRAM 3101 en 1969, la DRAM 1103 en 1970). El producto que cambiaría el mundo llegó de un pedido: la japonesa Busicom pidió 12 chips para una calculadora, y Ted Hoff, Federico Faggin y Stan Mazor los condensaron en uno solo. En noviembre de 1971 nacía el Intel 4004 — el primer microprocesador comercial: 2.300 transistores, 4 bits, 740 kHz. Intel tuvo el buen criterio de recomprar los derechos a Busicom.

1978–1981: el x86 y el gran golpe de suerte del IBM PC

O 8086 (1978) inauguró la arquitectura x86 que sigue funcionando hoy en tu servidor; la variante económica 8088 fue elegida por IBM para el IBM PC de 1981 — el boleto de lotería premiado de la historia de la computación. Ante la exigencia de IBM de tener un segundo proveedor, Intel licenció el x86 a AMD en 1982, sembrando la rivalidad de medio siglo que contamos en la historia de AMD.

1985: la decisión de Grove

Aplastada por los fabricantes japoneses de memorias, Intel vivió su primera crisis existencial. La escena es clásica: Grove le preguntó a Moore “si nos despidieran y la junta directiva trajera a un nuevo CEO, ¿qué haría?”. Respuesta: saldría del negocio de las memorias. Eso fue lo que hicieron — Intel abandonó la DRAM que ella misma había inventado y apostó todo en los procesadores. El 386 (1985), de 32 bits, y el 486 (1989) sellaron la decisión como la más acertada de la historia de la empresa.

1991–2005: Pentium, el bug de US$ 475 millones y los tropiezos

El Pentium (1993) y el marketing “Intel Inside” (1991) transformaron un componente invisible en marca de consumo. No todo fue gloria: el bug FDIV (1994) —divisiones de coma flotante erróneas— costó una retirada de US$ 475 millones y una lección de relaciones públicas. En los años 2000 vinieron los tropiezos de arquitectura: el Pentium 4/NetBurst persiguiendo GHz a cualquier coste (y calentándose como una estufa), y el Itanium —la apuesta de 64 bits con HP que ignoraba la compatibilidad x86 y acabó arrollada por AMD64. La recuperación vino del equipo de Israel con el Centrino (2003) y la arquitectura Core (2006), que recuperó la corona de rendimiento durante una década.

2007–2020: las tres oportunidades perdidas

El declive no llegó de un solo golpe, sino de tres apuestas rechazadas: Intel rechazó fabricar el chip del iPhone (2007, por un margen estrecho — Otellini admitiría el error públicamente); perdió la década de 2010 patinando en la transición hacia 10nm mientras TSMC disparaba; y en 2020 vio a Apple cambiar sus procesadores por el M1 propio. En el camino, Meltdown y Spectre (divulgados en 2018) expusieron vulnerabilidades de ejecución especulativa que golpearon de lleno a sus chips — y dieron lugar a años de mitigaciones en el kernel Linux.

2021–2026: la reconstrucción

En 2021, el veterano Pat Gelsinger volvió como CEO con el plan IDM 2.0: convertirse en foundry para terceros y recuperar el liderazgo de proceso con la litografía High-NA EUV. La ejecución salió cara — pérdidas históricas, recortes masivos — y en diciembre de 2024 Gelsinger se fue. Bajo Lip-Bu Tan, con una aportación multimillonaria del gobierno estadounidense (la CHIPS Act convirtiéndose en participación accionaria en 2025), Intel lucha por demostrar que aún es estratégica: los Xeon siguen en la mitad de los centros de datos, los procesos 18A/14A son la apuesta para volver a la cima, y el x86 — ahora en una alianza inédita de colaboración con AMD — defiende su territorio frente a ARM.

Intel y Linux: la aliada de siempre

En nuestro patio trasero, Intel siempre ha sido de las mejores ciudadanas: históricamente una de las mayores contribuidoras corporativas al kernel, con drivers de red, gráficos y almacenamiento abiertos décadas antes de que se pusiera de moda —de e1000 a i915, quien administra Linux conoce sus módulos de memoria. Meltdown/Spectre también mostraron la otra cara de la moneda: cuando el silicio falla, es el kernel el que paga la factura de las mitigaciones.

Línea de tiempo

  • 1957 — Los “ocho traidores” dejan Shockley y fundan Fairchild
  • 18/jul/1968 — Noyce y Moore fundan Intel; Grove es el empleado n.º 3
  • 1970 — DRAM 1103, primera memoria dinámica de éxito comercial
  • nov/1971 — Intel 4004, el primer microprocesador comercial
  • 1978 — 8086: nace el x86
  • 1981 — El IBM PC adopta el 8088
  • 1985 — Intel abandona las memorias; lanza el 386 de 32 bits
  • 1991 — Campaña “Intel Inside”
  • 1993 — Pentium
  • 1994 — Bug FDIV: retirada de US$ 475 millones
  • 2003 — Centrino populariza el Wi-Fi en el portátil
  • 2006 — Arquitectura Core: recuperación del rendimiento
  • 2007 — Rechaza el chip del iPhone
  • 2015–2019 — Atascada en los 10 nm; TSMC toma la delantera
  • 2018 — Meltdown y Spectre salen a la luz
  • 2020 — Apple sustituye Intel por el M1
  • 2021 — Pat Gelsinger y el plan IDM 2.0 (foundry)
  • diec/2024 — Gelsinger se va; crisis abierta
  • 2025+ — El gobierno estadounidense se convierte en accionista; apuesta por los procesos 18A/14A

Intel es el recordatorio de que ninguna ventaja competitiva es eterna, ni siquiera la de quien literalmente fabricó la Ley de Moore. Completa la trilogía de los chips con la historia de NVIDIA e la historia de AMD.